lunes, octubre 29, 2007

Rojo amanecer...

La luz entra por mi ventana, mala idea colocar ahí la cama, el sueño se desvanece la hora de levantarse se inicia, el colegio no espera, el desayuno si, pero el tiempo no. De pronto la humedad en la almohada, el labio seco y amargo, con un abrir y cerrar mi hocico siente lo ocurrido en la noche.
Solo los fantasmas que siempre me acosaron de niño fueron testigos de la suave, lenta y cálida sangre. Sangre que encontró como salir de mi cuerpo y se enterco en mojar todo a su paso.

Me levanto, el horror sería mayor, no solo la almohada, sino mi cara, las sábanas, y algunas gotas en el piso son datos suficientes para la Criminalistica... conclusión: sangrado por el diente, mas exacto la encia, que al cambiar de diente libero no solo a este sino a la sangre impetuosa por salir y se libre de este maltrecho cuerpo (a pesar de la corta edad).
Mi madre entra al aposento y vé con asombro y perplejo lo ocurrido, no solo por el hecho de que su hijo ha sangrado sino también que habrá que lavar y arreglar todo eso.
Anticipadamente le digo, "Me voy a lavar la cara y voy a tomar desayuno"; así termina el amanecer, no fué el primero ni seria el único en mi vida... como muchas sucesos que se repiten una y otra vez como disco rayo...


"La primera y la última son lados opuestos de un mismo espejo..."

1 comentario:

Guillermo dijo...

Posible gingivitis! seguramente se quita al aumentar el lavado bucal y utilizar algun enjuague!
Saludos hermano ^^